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7 cosas que las mujeres no podían hacer hace 100 años



Algunos son gestos cotidianos, como ponerse unos pantalones. Otros, expresiones de derechos legales que las mujeres lograron tras largas batallas políticas.

Los derechos de la mujer han sufrido vaivenes históricos, avances y retrocesos, en el largo camino hasta llegar a la situación actual, que para muchos todavía está lejos de ser perfecta.

1. Vestirse con libertad

“Cuando yo tenía 12 o 13 años y llegó la gran moda de los pantalones para las mujeres, mi mamá llegó un día a casa con dos. Pero mi padre le dijo que de ninguna manera se los podía poner, que en esa casa él era quien llevaba los pantalones“.

La anécdota se la cuenta a BBC Mundo la poeta nicaragüense Claribel Alegría, nacida en 1924, e ilustra cómo las reglas de la moral y la costumbre, y los roles de género, limitaron históricamente la libertad de las mujeres para vestirse a su antojo.

En las sociedades occidentales los pantalones eran una prenda masculina, y no fue hasta entrado el siglo XX cuando se empezaron a considerar apropiados para las mujeres.

En 1915, la feminista puertorriqueña Luisa Capetillo fue arrestada por ponerse pantalones en público en La Habana, lo que da una idea de cuán estrictas llegaron a ser las normas del vestir en algunos lugares.

“La relajación de las normas morales sobre el aspecto de la mujer en el mundo occidental no comenzó hasta los años 20 y 30 del siglo pasado en grandes ciudades como Nueva York o París,cuando se produjo un cambio en la representación de la figura femenina, sobre todo en las clases medias”, le dice a BBC Mundo Isabel Morant, profesora de Historia en la Universidad de Valencia (España) y editora de la colección “Historia de las mujeres en España y América Latina”.

Las mujeres empezaron a cortarse el pelo, a subirse las faldas, a salir a pasear solas…

Pero los cambios fueron paulatinos. Pat Nixon fue la primera Primera Dama de Estados Unidos que vistió pantalones en público, y lo hizo en 1972.

Francia no abolió formalmente la obsoleta prohibición de usar pantalones en la capital, París, ¡hasta 2013! Y aunque las normas y presiones morales sobre el aspecto físico todavía perduran , hoy la libertad es mayor que hace 100 años.

2. Votar

El voto es un derecho que se da por sentado hoy en día en muchas partes del mundo. Sin embargo, hace 100 años las mujeres no podían votar en muchos países.

El voto femenino fue permitido por primera vez para todas las mujeres en Nueva Zelanda en 1893.

Australia, Finlandia, Noruega y Dinamarca lo aprobaron entre 1902 y 1915. Reino Unido lo hizo en 1918, aunque solo para mujeres de más de 30 años y que cumplieran (ellas o su marido) ciertos requisitos de propiedad.

Tendrían que pasar años hasta que este derecho llegar a América Latina. El primer país donde pudieron votar las mujeres en la región fue Uruguay, el 3 de julio de 1927, en un plebiscito local en la comunidad de Cerro Chato, en el centro del país.

Pero fue Ecuador, en 1929, el primer país latinoamericano en consagrar en la ley el voto femenino, aunque solo para las mujeres alfabetizadas mayores de 21 años.

3. Participar en las fuerzas armadas

Aunque las dos guerras mundiales supusieron un avance en este sentido, las mujeres participaron mayoritariamente en roles que no eran de combate.

En los países de la OTAN, el reclutamiento de mujeres en los ejércitos regulares empezó a principios de la década de 1970 en algunos “pioneros”: Estados Unidos, Canadá, Dinamarca y Francia.

Noruega tiene la primera fuerza de élite integrada solo por mujeres.

Y en América Latina, no entraron al cuerpo de comando terrestre en muchos países hasta las décadas de 1990 y 2000, según documentos de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina.

4. Divorciarse

En algunos países, como España, el único requisito para poder divorciarse en la actualidad es que hayan pasado tres meses desde la fecha del matrimonio. Pero históricamente el divorcio no ha sido tan fácil.

Las mujeres “tenían que probar maltrato físico o adulterio, o incluso ambos a la vez. Y no podían evitar ser forzadas a tener relaciones sexuales porque la violación se definía como relaciones forzadas con alguien que no fuera la esposa”.

La ley de Causas Matrimoniales, de 1923, permitió por primera vez a las mujeres solicitar el divorcio en caso de adulterio del cónyuge, algo que hasta ese momento solo podían hacer los hombres.

La aprobación del divorcio “favoreció a las mujeres, pero no a todas por igual”, afirma Morant: las mujeres que más lo utilizaron en un principio fueron las que eran independientes económicamente.

5. Abortar con amparo legal

A finales del siglo XIX el aborto se ilegalizó en Estados Unidos; en Noruega, quien ayudase a una mujer a abortar podía ir a la cárcel; y en Alemania se prohibieron los abortos que no se debieran a estrictas razones médicas, recoge la “Enciclopedia de Oxford sobre mujeres en la historia mundial”.

La excepción fue la Unión Soviética, que permitió el aborto gratuito en hospitales en 1920, aunque en 1935 José Stalin volvió a criminalizarlo.

El siguiente país en legalizar el aborto fue Islandia, en 1934. Pero la verdadera ola liberalizadora se produjo a finales de los años 60, con cambios legales en Estados Unidos, Europa Occidental e Israel, entre otros.

Pero las leyes del aborto han sufrido numerosos vaivenes y hoy en día hay muchos lugares donde el aborto está prohibido, con o sin excepciones.

En América Latina hay siete países donde impera la prohibición total: Chile, Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Surinam, Haití y El Salvador.

6. Administrar sus propios bienes en el matrimonio

En Estados Unidos, por ejemplo, estos derechos se concedieron por primera vez a las mujeres casadas en 1848, con la aprobación en Nueva York de la Ley de Propiedad de las Mujeres Casadas.

En América Latina, aunque las mujeres ya podían heredar y ser propietarias a principios del siglo XX, en la mayoría de países no podían administrar sus propios bienes si estaban casadas.

De hecho, en algunos países las mujeres adquirieron antes el derecho a votar que el derecho a controlar sus asuntos económicos.

En América Latina, los primeros en garantizar el derecho a manejar sus bienes fueron Costa Rica (1887), El Salvador (1902) y Nicaragua (1904), y el último fue Guatemala, en 1986, según el libro “Empowering Women: Land and Property Rights in Latin America“ (Empoderando a las mujeres: tierra y derecho de propiedad en América Latina), de Deere y Magdalena León de Leal.

Pero a pesar de los avances, las mujeres casadas se mantuvieron largamente en una situación de supeditación a sus maridos durante décadas.

En Colombia, por ejemplo, hasta 1974 el marido todavía tenía la potestad de determinar unilateralmente el lugar de residencia del matrimonio. La potestad marital, o derechos del marido sobre la persona y propiedades de la mujer, se mantuvo en algunos países latinoamericanos, como Ecuador, hasta 1970.

7. Ejercer el derecho a la planificación familiar

La Iglesia católica empezó a condenar rutinariamente cualquier práctica que interfiriera con la concepción durante la Edad Media.

En Estados Unidos, por ejemplo, la contracepción fue legal durante la mayor parte del siglo XIX, pero en 1873 el Congreso ilegalizó la circulación de anticonceptivos a nivel federal.

La hostilidad de algunos gobiernos a los métodos anticonceptivos se plasmó en numerosos ejemplos como el de Argentina, donde la Junta Militar que estuvo en el poder desde 1976 a 1983 prohibió por decreto cualquier práctica de control de natalidad.

En EEUU, los esfuerzos de activistas como Margaret Sanger terminaron garantizando el derecho de las mujeres a la planificación familiar. Y el desarrollo de la píldora, promovida en sus inicios por la misma Sanger, amplió notablemente la disponibilidad de anticonceptivos en países occidentales a partir de 1960.

En América Latina, por su parte, estos avances médicos, así como las preocupaciones por el rápido crecimiento de la natalidad y su impacto sobre los recursos, provocaron un importante cambio de políticas.


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