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5 enfermedades que te puede transmitir tu mascota



Son uno más de la familia, pero, sin el control adecuado, las mascotas pueden convertirse en una fuente de enfermedades. Según la OMS, tres de cada cuatro nuevas infecciones proceden de los animales.


1.-Toxoplasma: El parásito que puede llegar al feto, es el enemigo número uno entre las embarazadas que conviven con un gato es la toxoplasmosis. Durante los meses de gestación, han de manipular la mascota con cuidado, para prevenir una infestación que puede derivar en malformaciones e incluso en abortos. El contagio puede ser instantáneo al tocar las heces del animal enfermo cuando se manipulan inadecuadamente los areneros y las cajas de excrementos de la mascota. Los síntomas más comunes son la inflamación de los ganglios linfáticos de cabeza y cuello, fiebre y dolores de cabeza, garganta y músculos. La mejor medida contra el contagio es la prevención. La persona encargada de limpiar el arenero del gato ha de enfundarse previamente unos guantes, a ser posible, desechables. Y, tras acabar con esta tarea, debe lavarse las manos. Por precaución básica, las embarazadas y las personas inmunodeprimidas es mejor que deleguen la tarea.

2.- Garrapatas: La bacteria Borrelia burgdorferi se aprovecha de los perros con garrapatas para llegar hasta el hombre. Su picadura produce la borreliosis o mal de Lyme, infección que se manifesta con fiebre, cefalea, vómitos y dolor muscular y articular. Algunas veces genera erupciones cutáneas con forma de escarapela, mancha roja y ligeramente elevada en el lugar de la picadura. La borreliosis es tres veces más común en hombres que en mujeres. ¿Por qué? Nerea García Benzaquén, del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, cree que “es posible que los que estén más en contacto con animales y con la naturaleza y sean más propensos a sufrir una picadura sean, sobre todo, hombres de mediana edad”.


3.- La fiebre de los conejos: Conejos y roedores. Estos son los reservorios más comunes de la tularemia, una enfermedad ocasionada por la bacteria Francisella tularensisque pasa al hombre por contacto con animales enfermos u otros agentes infectados, como garrapatas y moscas, o por la ingesta de carne o agua contaminadas. Algunas personas pueden llegar a tener neumonía después de inhalar la tierra o los vegetales infectados. A pesar de los controles, cada vez se producen más casos. Como explica Elías Rodríguez, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de León, “la OMS no solo considera emergentes las enfermedades graves descritas por primera vez, sino también aquellas que incrementan su presencia en zonas o en hospedadores nuevos, las que aumentan su gravedad o las que manifiestan nuevos tipos de transmisión”.

4.- La tenia del perro: Los bichos la tienen tomada con el mejor amigo del hombre. En este caso es el reservorio de la tenia Echinococcus granulosus, un platelminto parásito que se aloja en el intestino delgado del can adulto y que pasa al ser humano para causar una hidatidosis o quiste hidatídico. Desparasitar al animal cada 45 días y evitar que consuma vísceras crudas son las mejores maneras de prevenir esta zoonosis, que afecta particularmente a personas con problemas inmunológicos, a mujeres embarazadas y a los jóvenes que entran en contacto con las heces del animal infectado. Las consecuencias del contagio pueden ser graves y se manifiestan en la aparición de quistes de gran tamaño en el hígado y el pulmón que solo pueden ser suprimidos con cirugía.


5.- Sarna: Puede considerarse la más democrática de las infecciones porque se encuentra en todas las latitudes y no entiende de sexo, raza o edad. Afecta a todos. En el mundo se registran unos trescientos millones de casos cada año. Algunos ácaros responsables de distintos tipos de sarna prefieren el cuerpo de los animales y no saltan a los humanos, pero los hay que sí, como el Sarcoptes scabiei. La infestación que provocan estos arácnidos es leve, caso de la desatada por los perros y por una mascota poco habitual pero muy vulnerable a estos microorganismos: los erizos. En ambos casos, el picor se limita a la zona de contacto y se cura sin tratamiento específico. Aun así, se recomienda usar guantes para tratar al animal y, en el caso del perro, evitar que comparta con las personas el sillón o la cama. La que más quebraderos de cabeza da es, precisamente, un tipo de sarna, la escabiosis, que provoca el citado Sarcoptes scabiei. Se transmite entre personas y es fácil que se instale en toallas o sábanas, por lo que hay que lavarlas a alta temperatura para que muera. Es muy resistente y reaparece con facilidad.


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